¡Descubre tu próximo trabajo!

Nuestro blog de noticias

EurekaEmpleos
EurekaEmpleos
02/07/2015

Con la mira más en el empleo, que en los precios

Fuente: Ámbito Financiero

Por Mariel Fornoni, directora de Management & Fit.-

Sin desdeñar las cuestiones ideológicas (izquierda/derecha) o de identificación partidaria, el votante también decide “con el bolsillo”. Desde las ciencias económicas se valida este argumento. El desempeño económico a corto plazo importa ya que se toma como señal de la (in)competencia del oficialismo de turno para gobernar, aún cuando los resultados observados pueden ser consecuencia de las decisiones de política económica o de shocks externos (sequía, precios internacionales, crisis global).

Nuestros sondeos reflejan que la intranquilidad por situación económica existe. Inseguridad al margen, la inflación y el desempleo aparecen en el podio de las preocupaciones sociales, condicionando la agenda. Según los últimos datos disponibles, el 63% de la sociedad considera a la inflación como uno de los mayores problemas de la coyuntura, mientras que el desempleo es mencionado en el 52% de las respuestas. Si tuviéramos que resumirlo, la sociedad se preocupa estrictamente por el corto plazo. Como consecuencia de una volatilidad macroeconómica con pocos precedentes a nivel mundial, la intención, literal, consiste en “llegar a fin de mes”.

Partiendo de esta base, habría dos indicadores fáciles de evaluar para el votante y que pueden influir en su voto. Inflación y desempleo. Para algunos, el crecimiento económico también debería tenerse en cuenta, aunque el seguimiento de esta variable no es tan sencillo (sobre todo frente a la proliferación de estimaciones diversas). Asimismo, el desempleo tiende a moverse en sintonía con el nivel de actividad. Hecha esta aclaración, veamos que muestran los datos.

Al momento de votar, la sociedad dejó de preocuparse tanto por la inflación y más por el desempleo. Durante los ´90 (particularmente al principio), la hiperinflación pesaba mucho en la memoria social. Curiosamente, dicha crisis se produjo con un desempleo relativamente bajo. No debería sorprender que quien prometiera mantener la Convertibilidad (exitosa para erradicar la inflación, no tanto para lograr un crecimiento sustentable e inclusivo) tuviera mejor performance electoral. Tras el estallido del 2001, donde el desempleo se disparó a niveles récord, la memoria social cambió radicalmente. Mantener el trabajo se convirtió en la prioridad número uno. Suena lógico: hoy es preferible tener empleo y perder poder adquisitivo a manos de la inflación, que no tener ingreso alguno por estar desocupado.

Seguir leyendo en: http://www.ambito.com/noticia.asp?id=796868

¡Eureka!